El complemento del láser a nuestros tratamientos, no deja de ser una auténtica maravilla, ya que se trata de un procedimiento no invasivo que en muchos casos se puede realizar sin anestesia. Permite trabajar tejidos blandos, con mucha precisión y menos molestias para el paciente.

¿Qué es exactamente?

Es un tipo de láser que emite luz en una longitud de onda específica, generalmente entre 800 y 980 nm. Esta energía es absorbida principalmente por los pigmentos como la hemoglobina y la melanina, lo que lo hace ideal para tratar encías y otros tejidos blandos.

Aplicaciones prácticas:

Lo utilizamos también para los dolores producidos por disfunciones de ATM, los dolores de dientes agudos no infecciosos y cualquier procedimiento que requiera una regeneración de tejidos, descontaminación o modificaciones no invasivas.

Ventajas claras: